26.5.11

Chalecos antibaladas.

Ruleta rusa, la última balada en la recámara de un cantautor fracasado porque no puede escribir sobre desamor, porque no tuvo amor antes.  Pasa la hoja, se corta, sangra y le gusta, por eso ahora es escritor.  Sigue con la carpintera puta pero ya ha conocido a una cirujana. La conoce mientras ella cose algo con el que pasar el frío del verano, pero los dos van en chaleco de tantos cortes de manga que les ha hecho la vida. 
Han dormido todo este tiempo en un colchón de faquir y ahora probaran uno de los caros. Se encuentran en un puente simbólico y él también es metafóricamente un lanzador de cuchillos que ha perdido la puntería y la diana. Ella es la diana y tan preciosa que la puntería aparece sola para no tocar ni un pelo de ese cuerpo.
Adiós a la carpintera.
El rey caído en el tablero en los brazos de otra y el juego terminado. 
Ella dice que no busca nada pero miente. Los dos se necesitan desde el primer día que hablaron. Como si un depredador y su presa fueran mutuos, y estuvieran dejándose trampas en la sabana para acabar tirándose los dos juntos al cebo y terminar comiéndose uno al otro a la vez.
Ella le cose un chaleco antibaladas tristes que antes le harían llorar. Follan riendo encima del piano que antes le hacía llorar  Del modo de No búsqueda al Oui tatuado en el anular. 
Nuestro ramo tirado, después de decir no en el altar y fugarnos,  para que ellos lo recojan.
Autobuses y taxis , gorras y vestidos. La historia pasada de unos y la futura de otros, impulsados por los anteriores. No hablo del futuro porque no lo recuerdo, ya lo contarán ellos cuando sea presente. Ella ya se ha dado por aludida y él ahora releerá el texto para ver si encaja con su historia, Oviedo como telón de fondo y… hasta aquí puedes leer.
Imágenes mentales de la terapeuta R y el paciente V creando amor a su alrededor. 
Iniciando un amor de otras dos iniciales diferentes. 

1 comentario:

  1. Tengo la ligera impresión, la lejana sensación de que me estoy enamorando.

    ResponderEliminar