5.5.11

Oviedo.

Ponerte la inyeccion antiansidades por nostalgia con la aguja del segundero. Renovar la carita sonriente dibujada en tus lunares, con la tinta que sobró de lo que me escribiste en la espalda mientras me cuidabas. Poner el cartel de ‘No molestar’ colgando de la puerta de la estación y quedarnos a vivir en el banco debajo del paraguas. Aprender baile por braille y boca a boca por fasciculos mirando los áticos de enfrente. Robarle las gafas a Woody Allen para que puedas ver las peliculas que ponemos en la cama como pretexto para follar. Andar por la calle a 21 bajo celo. Bajo tu pelo, hecho rastas despues de haber sudado. Insultar a la de recepción por llamarte niña y subir descalzos los 6 pisos. Cometer errores. Pasarse de la raya (de tus ojos). Amar tus defectos. Perdóname los mios.  No te dije “abrázame , que me caigo” como tú aquella vez, pero si no me hubieras abrazado, habría caido. Porque nos lo contamos todo de vuelta al hotel, andando, haciendo eses… de secretos, a roces. Porque ya podemos parar de buscar…porque en el abecedario entre la ’R’ y la ‘V’, pone “”. Porque un dia haremos la ruta de los vino… pero no volvió a irse. Porque parece que tenemos que echar un poco de menos para compensar el exceso de más que llevamos respecto al resto… y porque Erik Satie sigue tocando para nosotros bajo la lluvia de Oviedo.

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