8.5.11

Semáforo.

Una espera. Un semáforo en rojo. Suena mal pero es una oportunidad para parar a atarse los cordones de los zapatos para después andar mejor. Para maquillarse mirando al retrovisor, en el que están los recuerdos y te ves reflejada. Un paso de cebra de 900 km, tan triste que hasta la cebra se mete sus propias rayas. Un desconocido vende pañuelos de papel porque sabe que lloramos y nosotros los rechazamos por la vergüenza de que nos hayan descubierto. A un lado de la carretera, un poeta haciendo dedo (a una musa) y poniendo su respiración en autostop. Al otro lado hay una ambulancia y ella va dentro, pero no es enfermera, es cirujana, operando con sales de baño a los que se intentaron cortar las penas en la bañera. Como si las mujeres fuesen chocolatinas pero ella trajese dentro el Ticket dorado que te lleva a la fábrica de chocolate. Dejar las cremas antiedad por poemas antiansiedad y llevar con orgullo las arrugas de aquella vez que no podíamos parar de reír, ciegos camino del hotel. Hacer un arcoiris en su espalda mojada con la luz del flexo. Bebernos un cóctel molotov, volver a hacer atentados en los metros que separan nuestras piernas gritando "Gora Ella".

3 comentarios:

  1. vaya.... tb es bueno tu blog ( como el de bordecanto)

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  2. Joder, intenso, intensísimo.
    Me recuerdas a una rubia que se llama R.
    :)

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  3. cremas antiedad y arrugas de reirse mucho, creo que no son incompatibles

    pero sólo lo creo

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