3.11.11

Puzzle.

…y la curiosidad cambió el orden de sus letras y asustó al niño. Aquel día cumplía daños y soplaba las velas de la tarta, que navegaba en algún charco, formado por un violín que lloraba de fondo, doliéndole y quejándose de cómo le tocaba ese humano con el arco. El somne da vueltas por el sueño intentando quedarse despierto, no recuerda el principio, sueña con su fantasía textual de follar con ella encima de un puzzle deshecho de piezas de piano. Los parpados cayendo rendidos a la tentación de cerrarse. Perversiones originales y el almohada madrina que le despierta justo a las doce, cuando estaba a punto de abrazarla. Un suicida se arrepiente, aprende su esquela de memoria como penitencia y ofrece su cuerpo muerto a la paciencia que le faltó para seguir luchando. Una pareja hace las maletas. Ella lleva la iniciativa, él le lleva la contraria y viajan en la parte de atrás de un coche de policía, acusados de robar principios de textos y de sueños. Ahí fuera hace tristeza, el Sol resucita sabiendo que a la noche volverá a morir y desenvuelve el presente de un nuevo día, la lluvia da una paliza a la ventana y las gotas compiten entre ellas, entre cojas y mentirosas, ganan las que dicen que ya no me quieres y mis lágrimas se unen a la carrera, suicidándose justo después de nacer, como recién nacidos rodeados por siluetas de tiza. Una nómada antitodo perdió su nación y el tiempo, se puso su perfume de libro nuevo con una frase entre los tachones, despeinó al viento con un golpe de cabeza y se despidió de Venecia, dijo “ven, neno” y el gallego no pudo resistirse...
















Fuente de la foto.

1 comentario:

  1. Me flipa ctodos los textos que escribes. Muy guapo este texto, buena jugada con las palabras.

    Todo lo bueno es ven, neno.

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