30.8.11

Soliloquio.


La mejor inversión de tu vida, pasar de estar KO a estar OK, o que se decida por doble KO la lucha en el ring rectangular de encima del somier. La almohada me ha puesto un diván en el salón y me cobra las consultas, mi doctor Jekyll de cabecera me recomienda que me esconda como su otro yo y yo trato de explicarle que no soy antisocial, soy antipático. El soliloquio de un loco bajo el Sol de Sagunto, trabajando de aparcanoches a domicilio para valencianas escritoras, cobrando días de lluvia como sueldo y sin pedir un para siempre ni un libro entero, sino un “Continuará...” al final de cada capítulo escrito a medias. 

Tiempo.


Un alma descargada y una balada en la recámara, en el cenicero los restos del último romántico y en la papelera 93 poemas de amor arrugados por el paso del tiempo. Viejos ases bajo la manga del chaleco, consejos sacados de chisteras de nuevas Magas y Cortázar explicando el verdadero significado del mito del Minotauro. El destino, sinónimo de sino, ya lleva la contradicción implícita y va contra la dicción del tic-tac, o del toc-toc del tiempo en la puerta de la habitación, para interrumpirnos y separarnos.


27.8.11

Autoinsuficiencia.


Cuando la autosuficiencia falla y te descubres a ti mismo solo, escribiendo sobre ti mismo solo. Ese momento en el que las teclas parecen más pequeñas que normalmente y todas las ideas que vienen son malas y no publicables. 
Textos privados para no volver a leerlos, ni siquiera guardarlos, como una conversación efímera en la que le confiesas todos tus miedos a alguien sin memoria a corto plazo. Tú lo has contado pero nadie lo ha oído y posiblemente tú te olvides de que lo contaste en alto y te autoconvencerás de que solo fue una pesadilla en la que te mostrabas vulnerable, para poder despertar tranquilo y seguir fingiendo que eres autosuficiente. 



Miss:
Señorita, fallar y echar de menos en la misma palabra.
Pero yo no he fallado ni echo de menos a ninguna señorita.
Miss.

26.8.11

20 años.

Veinte.

Con la “i” en medio, de iluso por pensar que sí que vas a venir y quedarte en medias hasta mañana o bajar la bandera a media asta de un taxi con el cartel de ocupado permanentemente puesto.  Como el Sol puesto por esnifar la raya del horizonte, deprimido porque nunca eclipsará a Luna Lane o porno rodar ninguna película con ella. Los filósofos no salen en los billetes, las princesas no buscan escritores, buscan príncipes y la hipocresía no se quita con un susto ni dando sorbos a un vaso de agua. Ahógate en Septiembre , porque se rompió el arnés que te mantenía sujeto al mes de Agosto y hacer puenting con cuerda no tiene tanto riesgo, pero menos riesgo tiene quedarte en casa haciendo camping con tu novia la cuerda que hace años que no te provoca un nudo en el estómago. 

13.8.11

Suspiros.

Un Miércoles cualquiera, soltaron a dos pirómanos en una ciudad recubierta de gasolina y llena de cerillas y madera. Suspirómanos. Ella suspirando en los dados para darme suerte, demasiada, ganar todo el premio en la primera tirada y renunciar a él por miedo a no saber qué hacer con tanto dinero. El fin justifica los miedos y yo podría recorrer Coruña de punta a punta saltando en cada sitio en el que nos besamos, en cada semáforo que tuve que ir a buscarte porque te quedabas atrás o los que cruzamos en rojo por la impaciencia de seguir andando.


Orballaba y si seguimos juntos un día más, llegaría la gran tormenta y apagaría todo el fuego y eso era lo que no queríamos. O lo que intuíamos que no queríamos porque no tenemos las ideas claras ni en el único día de Sol sin nubes de esta ciudad en años. Te gustaba como olía el aire y a mí todavía me huelen los dedos a Madrid, tengo marcas de apretones en las manos y un recuerdo de unos ojos marrones con ojeras, una nariz arrugada y unas uñas mal pintadas de naranja y rosa.

Nos olvidamos de comer y de dormir, nos volvimos autótrofos , sacando energía del Sol y alimentándonos del CO2 de los pulmones del otro. Inspirándonos y expirándonos. Hubo sueño y cumplidos. Junto y por separado. Hubo expectativas superadas. Hubo dos Summer y dos Tom por turnos. Arena encima de la ropa y un escritor disimulando el nerviosismo solo por llevarte la contraria, pero la verdad es que si me dieran un euro por cada escalofrío que me provocaste, mañana me compraba una mansión en tu calle, para poder enseñarte todas las habitaciones cada día como si no las conocieses por el reset mental diario, acompañado de un primer beso luchado cada veinticuatro horas.

"When you’re young, you just believe there’ll be many people with whom you’ll connect with.
Later in life, you realize it only happens a few times."

1.8.11

Me has conocido en un momento extraño de mi huida.

Le quitamos a la vida la V. de la vuelta, grilletes de tren y billetes a una cárcel sin orejas. Ojeras permanentes y hoyuelos en sonrisas , las prisas entre dientes con pausa en pleno vuelo. Suelos en el techo en falta de otra cosa, en los que el gato de la curiosidad  lleva 7 vidas cayendo de cabeza. ¿Feliz? No, tréboles de cuatro hojas de afeitar, contar las manchas del techo o los lunares de su espalda.
Espejos rotos contra la ventana de la mala suerte, en los que ponía un te quiero pintado con su rimmel, “el tic-tac dicta” pero no nos da tiempo a tomar nota, la clave es Sol y la gota llenó el vaso por pedirle peros al colmo.

Contando lecheras para dormir, se me cuelan desconocidas , detrás tengo grillos cambiando el cri cri por crisis y biters aprendiendo a escribir como suicidas. Billetes de ideas y vueltas de cabeza en la estación, pasar de revolución a evolución al olvidarse de la R. , fumarse la L. y enamorar a la inicial que está separada de la V. por un TU.
El fin justifica que rompa tus medias y tus medidas son la contraseña para abrir la última maleta deshecha de mi vida, nos beneficiamos a la duda, tú sigue arrodillada rezando, tranqui que yo te aviso cuando tengamos que fugarnos en el coche con los cinturones de inseguridad puestos.

“Me llamo Victor y tengo un problema” y es que mi alma gemela se convirtió en siamesa,  los de románticos anónimos dicen que no pueden hacer nada y V. dejó para siempre de creer en para siempre. Pedí un préstamo de interés y me pisaron los talones, cerró el telón pero no acabó el teatro. Siempre nos quemará Paris, media gallega de Madrid, Amelie Poulain con disfraz de Summer Finn.