28.9.11

Si ella se va...


-He conocido a otro.

-Me alegro, te lo mereces.

De repente te ves a ti mismo mintiéndole por primera vez, recordando aquello que decía Ismael en aquella canción, soltando ese tipo de mentira para que ella no se preocupe que ya has soltado varias veces en tu vida en diferentes ocasiones, creyendo que así ella es feliz, cuando en realidad ella lo que quiere escuchar es un “quédate conmigo, mi amor” o “no te marches nunca o me muero”, pero tú vuelves a ser ese chico bueno, que nunca falla y al que siempre fallan, diciendo lo que supones que tienes que decir y dejándole el camino libre al subnormal de su nuevo novio que no se merece ni uno de los dientes de su sonrisa pero que las tendrá todas, mientras tú la recuerdas con la papelera llena y la botella vacía, la cama medio vacía y el cenicero medio lleno, escribiendo líneas encima del lavabo y esnifando líneas encima del váter, con sus fotos de fondo y vuestra canción sonando. 


Y otra vez volviendo a tener que olvidar, a buscar otro clavo que saque ese clavo y deje otro agujero, a odiarla para evitar quererla, a despertar llorando porque tu subconsciente la ha vuelto a meter en tus noches o a mentirte insultándola para ocultar lo maravillosa que era y así pensar que la pérdida es menor. Ya has hecho eso otras veces y no ha llevado a ninguna parte.

Por eso contigo voy a ser egoísta, voy a hacer que te preocupes, que te sientas mal y que llores por joderme, voy a decir lo que se supone que no debo decir; que ese nuevo novio tuyo es un gilipollas que no sabrá hacerte feliz, que te quedes, mi amor, que si te marchas me muero, que no quiero inventarme una vida sin ti y que si aun asi decides irte “…que no sea muy lejos ni por mucho tiempo”, por favor.

Inspiración por escuchar esto a las seis de la mañana.

19.9.11

El sexto sinsentido.

En ocasiones veo muertos que intentan definir el arte, arranquemos la primera página en la que J. Evans Pritchard explica como medir un poema con números, callemos a los críticos que ponen nota a las obras y digamos que arte es el dibujo que hizo en la pared el cerebro de aquel nazi cuando Hemingway le voló la cabeza, explicarle a Borges lo que es el amor a primera vista poniéndonos de ejemplo, rodar una pelicula con sus defectos especiales, crear la sinfonia Nº23 de gemidos desafinados, esculpir fuego en la piedra del mechero o partirnos los tobillos bailandonos el agua. Eso es arte.
Ella es arte, el arte es mi novia.
She's lost control dijo Ian, pero no estoy seguro de que alguna vez lo tuviera.
Ahora ella tiene ahorafobia.
Miedo a hablar del presente, conjugando todo en pasado y en hubieras. 


Arte es que se ahogue en vasos de agua pero siga queriendo salir a patear charcos, creados por los restos de los relojes derretidos que pintó su salvador, clavandose las agujas del minutero, infectadas de vida.
Arte es dormir en sus ojos y despertar en sus tetas, pasar la noche en sus piernas y desayunar en sus labios. Viajar en un Zepellin con los Led y que toquen "Baby I'm gonna leave you" cambiando "leave" por "love" y "baby" por su nombre. 
Arte es llenar servilleteros de poemas, contratos y planes de futuro que recordaremos pero no entenderemos ya que el poeta tiene letra de médico y memoria de estudiante de medicina. 
Arte es leer carpe diem en braille en las arrugas de un viejo triste que nunca le hizo caso o en las arrugas del papel en el que estaba escrita tu declaracion y que tiraste a la papelera para que ella nunca la leyera, quedando sepultada al lado de las cartas que te mandó, con las que nunca ganaste la partida, teniendo que tirar de faroles que iluminaban menos que el brillo de su ausencia.

Extraños en esta ciudad hablando de arte, extraño mi ciudad, debajo del mismo Sol pero echo de menos las nubes que lo tapan en el Norte. Silencios con acento gallego, tan comodos que nos quedamos a vivir en uno de ellos, a rehabilitar los tobillos, atarse los lazos emocionales y seguir corriendonos, o que el tiempo pase por nosotros mientras nosotros pasamos del tiempo.