31.1.12

Si y no.

Amor de Schrödinger. Viviendo y muriendo. Sino descompuesto. 
Uno con el otro. Indecisión. Uno contra el otro.
Dos Penelopes esperando a que el otro se convierta en Ulises. 
Irracionalidad hecha nosotros. Dado con 2 caras tristes y alegres. Tambalearse en el puente. Decidir si empujar al otro o tirarnos. 
Tira y afloja. Caigamos. No me dejes caer solo. 
Apriétame la mano. Suéltame. 
Vete. Ven. No vuelvas. A irte.


29.1.12

Enamorado del error.

En el momento en el que Cortázar habló por primera vez de La Maga me di cuenta de que Z. no era nada de aquello, era demasiado perfecta. (...) pero yo no estaba borrando, estaba escribiendo encima y se leía perfectamente que lo que había escrito antes era mejor, pero si borraba, borraba todo. Todo hubiese sido perfecto con Z. si yo no estuviese ya enamorado de A., si no estuviese ya enamorado del error, del "no deberías", de lo tachado, del borrón. No se me daba bien tratar con chicas perfectas, no se me daba bien dormir sin preocupaciones mas de dos días seguidos ni estar sin un polvo de reconciliación una semana entera, mi espalda necesitaba arañazos para poder ponerle tiritas más tarde, necesitaba tener que tener siempre una toalla a mano para limpiarme las lagrimas y las corridas, intensidad joder... no quería ni pedía un yate, quería un bote hecho con cuatro maderas mal atadas y tener que luchar cada noche contra la tormenta y las olas. Yo transformaba piedras en estatuas, no estatuas en estatuas y A. era una piedra y Z, una estatua.

Esto es un extracto de Dejavu, la tercera parte de aquella historia de Septiembre que nunca llegó a publicarse y que algún día saldrá.

25.1.12

Demanda de ella.

Dónde estás. Dónde está tu cuerpo imperfecto del que te sientes orgullosa sin tener que gritarlo. Dónde está tu sonrisa imperfecta porque el aparato te molestaba y te lo quitaste al tercer día de tenerlo puesto. Dónde están todas tus fotos en las que sales fea y no te importa, porque sonríes más sacándolas que saliendo en ellas. La música que escuchas, de la que me río para hacerte rabiar pero escucho luego a escondidas, tus uñas rotas y a medio pintar porque te las muerdes y yo te regaño cogiéndote de las manos y poniéndomelas alrededor del cuello. Dónde están tus celos irracionales y tu forma de llamar zorras a todas y cabrón a mí, sin ninguna razón. Tu leerme al oído, riéndote de mi forma de pronunciar el inglés y avergonzándote de tu francés. Tus tonterías por la calle, tus tonterías por casa, tus conversaciones escritas por Woody y recortadas por Cortázar. Tus libros subrayados y tus notas de amor en los míos. Tu mala letra. Tu ponerte lo primero que pilles, tu bailar recién salida de la ducha con una toalla de vestido y pies descalzos como tacones, orgullosa de ser tan bajita y rabiando cada vez que te lo llamo. Tu cabezonería. Tus "idiota". Tus textos que no publicas y solamente leo yo, tu forma de revisar los míos antes de publicarlos. Tu forma de huir cada vez que se habla de compromiso. Mis huidas, tus huidas. Mis poemas, tus poemas. Nuestras discusiones, nuestras películas, nuestros días sin comer, nuestros días sin dormir... 

"No, no quiero una novia. La quiero a ella."


Un año después, mi versión del "Demanda de él" de la chica nubosa de las nanas.

19.1.12

Sin destinatario.

Tiembla el papel en el que te escribo, por el viento, porque conoce los nervios detrás de cada palabra o porque el tembleque se contagia de la mano al bolígrafo y del bolígrafo al papel. Te espero escondido para que me encuentres, estaré aquí todas las veces que no vengas y cuando la mentira se haga vida y vuelvas para decirme que me equivocaba, escucharemos juntos la canción que cante nuestro amor antes de morir, convertido en cisne. O no. Siempre el "o no". Esa incerteza que se convierte en autoengaño, ese 1% que separa lo seguro de lo inseguro, porque la seguridad solamente se da al 100%, porque si estás 99% seguro es que no lo estás, así que sé casi seguro que no volverás pero me agarro al 1% y a ese "casi" como a mi vida. Vuelve.

11.1.12

L.

Ella sonríe.
Y de repente todos los años de evolución, toda la selección natural, Darwin, Lamarck, los experimentos con guisantes, el paleolítico, el neolítico, la rueda, el fuego, la noche, el día, la caza, la pesca, la luz, Edison, la bombilla, el telégrafo, el teléfono, la paz, las guerras, las armas, las banderas blancas, la ropa, vestirse, desvestirse, desnudarse, la química, la física, Einstein, Picasso, la pintura, la escultura, la escritura, Hemingway, el mar, París, Cortázar, La Maga, la magia, los trucos, las trampas, ganar, perder, abandonar, jugar, participar, Zidane, el fútbol, Chamberlain, la pelota, el aro, la cancha, el césped, la marihuana, las drogas, las medicinas, los venenos, los libros, los bolígrafos, los pinceles, los lienzos, los silencios, los gritos, los susurros, las inspiraciones, las expiraciones, sístoles y diástoles, glóbulos y leucocitos, hígados y riñones, piernas y brazos, abrazos y patadas, puñetazos y caricias, Alicia y las maravillas, correr detrás del conejo blanco, las dudas, las certezas, el chocolate, la nata, la vainilla, ir al cine, ir al teatro, actuar, besar, lamer, llorar, reír, morir, vivir, la muerte, la vida…
todo… 
de repente tiene sentido.

9.1.12

Olvidar es de cobardes.

Olvidar es de cobardes. Los recuerdos corren a tu alrededor, te rodean, se acumulan, chocan contra ti y dependiendo de lo fuerte que seas tú o sean ellos, caerán ellos o tú. Tú caes y te recuperas. Ellos caen y los recuperas al tiempo, reconstruyendo fotos amarillentas como si fueran puzzles y después del rompecabezas te preguntas por qué olvidaste si en realidad eras feliz, pero sin nostalgia porque ahora también lo eres y sin tener que esforzarte en reconstruir tus pedazos, ni en recordar. Recordar es de valientes.


No me quieras.

La margarita no sabe no contesta, queda un para siempre escrito en la orilla del mar de dudas, el sol sale a bailar un chotis sin cintura que agarrar ni labios que le canten melodias al oido, el del espejo me da la espalda y suspiro para echar fuera esos vientos que bebí en mal estado en busca de inspiracion. Arrodillado te ofrezco un miedo al compromiso, dentro de la cajita del anillo hay un no me quieras, pues ya no sé querer y no pienso pagar contigo mis carencias.


Conversaciones.

El gato me cuenta que sueña con caer de espaldas,
que lleva seis suicidios y ya se cansa,
le digo que los humanos tenemos mas de siete vidas, 
que cada una empieza y acaba con una de ellas;
el problema son las vidas paralelas
que pueden acabar en muerte completa.
excepto cuando una de las vidas es mas fuerte
y cuando ella habla,
el resto de vidas mueren un rato 
y caen de espaldas en el olvido.

2011.

Ella era París, ella fue Valencia, ella es Coruña, ella era la mano apretada por la calle, ella era la que mataba clones, ella esperaba al principio del semáforo, ella creaba los sueños, ella era el sueño, ella me despertó. Ella era Summer, Celine, Adele, A. y Sophie. Ella era cómplice, ella era crimen. Ella me enseñó a escribir, ella me enseñó cómo escribir, ella quería aprender a escribir, ella quería verme escribir. Ella era nube, ella era Sol, ella era tormenta, ella es calma. Ella me habló del síndrome, ella cambió el nombre al síndrome. Ella huyó, ella quiso huir, ella se arrepintió de haber huído, ella me preguntó por qué huí. Ella me quiere en distintos tiempos verbales. Ella reventó el polígrafo, ella fue salvada, ella me salvó. Ella se enamoró, ella me enamoró en un día, ella no quiso enamorarme, ella me enamora cada día. Ellas tenian y tienen ojeras Ella puso punto final, ella puso punto y se apartó, ella pone puntos suspensivos. Ellas inspiraron y suspiraron. Ellas hicieron que dos palabras pasasen de difíciles de decir a imposibles de retener. Primavera, verano y otoño. Ellas fueron, ella es y ella será.  Ellas, ellas, ellas, todo hubiera sido distinto sin ellas.

27.12.11

Isolation.

Esta noche ha aprendido a vivir. Cuelga de su cama con medio cuerpo fuera, su nariz gotea sangre y se ve reflejado en el charco que se forma en el suelo, pero no se reconoce porque el reflejo es espeso, podría ser cualquiera el que le mira con cara de asco desde allí, preguntándose a la vez quién coño le mira a él. Esta noche ha aprendido a vivir tan rápido que tendrá que aprender a morir igual de rápido o más, pero de esto no hay maestro, tendrá que ser autodidacta y aprender solo, o empezar a escribir sobre ello para nacer y morir sobre el papel. 

La vida pasa por delante de sus hojas. Hace unas horas era feliz y ahora se encuentra con la cena del día anterior mezclada con sus ganas de vivir mirándole desde el otro lado de la cama. Y él se pregunta que ha pasado entre esto y lo otro, dándose cuenta de que al final la vida es eso, algo que pasa entre esto y lo otro, así que coge su bolígrafo y escribe su autobiografía subrayando todas las frases tristes que encuentra en sus libros y cartas sin remitente porque ya no queda nadie a quien llamar "querido", pinta la silueta del tiempo en el suelo de la habitación con tiza y firma el poema con sangre a presión, en un cuadro abstracto de pintura roja que simboliza esa noche, ese día, esa vida, esa muerte.
























22.12.11

Sobreviviremos.

Yo también me vuelvo nube y lluevo sobre el papel. Una mezcla de sangre y vómito a partes iguales; espero que alguien prepare la transfusión y me moje la nuca o que traiga dos dedos y escribimos un libro sin destinatario ni buzón que lo soporte. Tengo ganas de disfrazarme de piedra y salir a tropezar, de caer en la cuenta atrás de quince a diez o de que me trague el orgullo que no trago y me escupa lejos de aquí. Muchos nudos que deshacer y ecuaciones que resolver, más de noventaiún problemas vienen pero podremos con ellos. Sobreviviremos, que tampoco es una palabra tan mala, definitivamente podría acostumbrarme a sobrevivir o a vivir sobre ti. Mientras tanto, seguimos sin saber lo que hacemos pero aún así lo hacemos, Marx estaría muy orgulloso de nosotros, el ciclo de los enfados se repite, pero ella mejora el dejavu cambiando lágrimas por un "idiota" con cara de pena y sonrisa. Y yo sonrío, joder, como acto reflejo de qué sé yo lo qué, pero que nada tiene que envidiar al del espejo que atravesó Alicia para descubrir maravillas.


19.12.11

Glass.

Todo está nublado. Me reflejo en un cristal y después me corta, lo reflejo en un papel y después me corto al pasar la página mientras la luna se refleja en el charco y tiembla por la frialdad de cómo lo cuento. La brújula que tenía tu nombre en vez del norte se ha vuelto loca porque estamos a distancia negativa y apareces por norte, sur, este y oeste al rodearme en un abrazo. Cae la noche en nuestra espalda y nos pilla tumbados, nos inspiramos y expiramos, esta noche morimos tres veces por cada una que vivimos y esperamos a la muerte real viviendo, como quien espera al amor odiando, o espera a la vida en vez de vivir, o muere esperando. El reloj marca ahora, la luna sigue temblando y yo envidio al universo porque desearía poder escapar de mi mismo para ir a verte.


Ella.

11.12.11

Desordenada.

La señal de humo con forma de mujer se convirtió en nube. Ella se fue. El poema comió el silencio en mal estado y se descompuso. La calle mal alcantarillada se convirtió en río pero en la otra orilla no había ángel de amor. Él hizo señales de humo quemando trozos del poema para encontrarla. Se produjo un silencio. La nube se cortó las penas, el cielo se desangró y llovió sobre la ciudad.


5.12.11

Yume nº4: Habitación.

Tengo un hueco en la muñeca por el que se escapa el tiempo y un reloj para taponarlo, un hueco en mi cama con tu nombre y dos hoyuelos en mi sonrisa provocados por la tuya. Una ventana en la botella por la que te veo volver y otra en el espejo por la que me veo a mi mismo esperándote. Ecos de portazos y de gritos, platos rotos en el suelo y una suela de zapato rota solo por un lado de correr en círculos. Un camión de la basura llevándose viejos recuerdos y un psicólogo ayudándome con el síndrome, un camión de la mudanza trayendo recuerdos nuevos y una psicóloga jodiéndome con el Síndrome. Una luz que no se apaga y un ojo que gotea toda la noche y me desvela, silencios en morse para la chica que olvidó como gritar y un calendario trabajando como esquela del mal tiempo, que pasa lento cuando estamos separados y el reloj mareado por el movimiento de las agujas, fumando el opio del crono y marcando la hora en glíglico. 

Mi vida rota en añicos de 365 noches de reencuentros y carmín en su cuello por la marca de los versos. Un verso entre tachones que solo ella conoce y un secreto a voces susurradas por la afonía provocada por la noche del reencuentro. Clavos nunca usados, una sabana no tan santa y en el techo una Luna con forma de sonrisa, a la que aúllan hombres bobos escapados de París. Las ruinas de Venecia y la necia que no vino, la fe acentuada de un ignorante y una palabra en inglés con una S. para luchar contra los monstruos de debajo de la cama, su foto en la misma puerta que rompió de un portazo y un cuadro surrealista mal pintado en la mente del que sueña todo esto.


2.12.11

Hola hijo:

Te escribo esta carta para saber cómo estás, ya que después de nueve meses juntos te has ido; me habían dicho que nos separaríamos, pero no me avisaron de que te irías tan lejos, te escapaste antes de que nadie de este mundo pudiera encontrarte, no te culpo, no es tan buen sitio para vivir, fuiste rápido huyendo, quizá es lo que deberíamos haber hecho todos, pero me hubiera gustado haber disfrutado de ti un rato entre mis brazos o abrazándote, dormido o despierto, llorando o callado. Si tú supieras lo que nos costó a tu padre y a mí ponernos de acuerdo para decidir tu nombre y te vas sin haberlo usado ni un solo día, sin haber podido reñirte o todo lo contrario usándolo hasta desgastártelo. Ahora mismo hay demasiado silencio en esta casa, si todo hubiese ido como yo pensaba, tú la estarías iluminando con tu ruido sin dejarnos dormir, aunque eso no cambia y tú sigues siendo el motivo, no podemos dormir por el silencio que nos dejaste y el reloj de mi muñeca quedó traumatizado, marcado, marcando la hora en la que viniste y te fuiste porque como buen hijo de escritores fuiste oximoron, al nacer muriendo. Echo de menos todo lo que no pasará, yo te quería llamar Rocamadour y sentirme Maga, cometer todos los errores que los padres cometen, sobreprotegerte, cantarte nanas inventadas moviendo la misma cuna que ahora muevo vacía, escribir historias realistas sobre cómo jugamos juntos que ahora tendrán que ser ficción y las páginas pasarán más fácilmente por tener el dedo mojado en lágrimas. Me despido mi amor, pórtate bien allí, donde quiera que estés, si las cosas siguen asi  puede que pronto vaya a verte, si no he ido ya es por no dejar solo a tu padre, que ahora en el salón intenta dormir disimulando la tristeza y leyendo a Hemingway:

“For sale: baby shoes, never worn”

Mamá

25.11.11

Escotoma.

El cuadro que le seguía con la mirada era un espejo, pero no había nadie dentro, no porque fuese vampiro sino porque era ciego, estaba frío al tacto porque se estaba tocando a si mismo al otro lado, el espejo no era lo frío, era la frialdad de su reflejo; así que siguió tocando, con sus manos preguntó "¿Quien eres?" y leyó en braille "Un desconocido", y llorando transformó al espejo en ventana por la lluvia salada que hizo caer sobre él.


Ven.

Hablo de ella. Hablo de cambiar a Stendhal por su nombre en el síndrome, de cómo alguien se convierte en motivo, acción y la fusión de ambos, de cómo el segundero tiembla cada vez que da un paso si ella no está cerca, de cómo conjugar su sonrisa en gerundio y decir "no" cruzando los dedos. Hablo de joder el velocímetro de su pecho, de revolucionar los horarios y olvidar el sueño por los sueños, de hacer el amor y que el amor nos haga estar así, de matar al ocho para tumbarlo, de vivir entre puntos suspensivos y olvidar los de sutura.

No hablo de "para siempre", hablo de mañana cada día y del "Continuará" al final de cada episodio, del te odio reventando polígrafos y de los bolígrafos reventados por el sobreuso. No hablo de hacer planes, hablo de planear juntos a ras de mar y nadar juntos en el río a carcajadas, sumergirse en el amar y poder abrir los ojos para verla, de tener vértigo por la altura que estamos cogiendo y olvidar el paracaídas y las huidas para nada.

Hablo de que quizá esta vez no haya que huir y de que huir significaría ir a buscarte* como dijo aquella. Hablo de que el otoño no es tan malo y que el invierno será mejor, hablo de nieve en el mar de Coruña y sueños de hace meses cumplidos en la arena. De tácticas y estrategias, de terapias de choque para perder el miedo al te quiero, de hacerme ser incoherente con mi yo de anteayer que ya no creía en todo esto, de que sea la margarita la que me pregunte a mí y que yo responda que no, cruzando los dedos.


22.11.11

Fugaz.

No eligió dónde y cuándo nacer.
El azar hizo un mal trabajo.
Eligió dónde y cuándo morir.

Abrir los ojos.

Se sumerge y abre los ojos,
parece que dentro del agua también duele,
el mesías multiplicó los planes y no nos dio tiempo a hacer ninguno,
pintamos finales felices y no hubo final,
amamos en un vals y morimos en un tango,
llenamos el bidé de lagrimas y leímos entre rayas,
nadie supo traducir nuestros silencios,
ninguno quiso convertirlos en palabras
medimos el infinito en ganas de perdernos.
Nos perdimos.

Parece que dentro del agua también duele.

Yume nº3: Agua.

La gota corre la cortina y ve que ahí fuera llueven niños con capucha, una mujer rompe aguas saladas de llanto y da a luz a la vida de aquel que murió durmiendo y quedó viviendo dentro del sueño, mientras fuera le come el mismo gusano que escapó de la manzana de Guillermo. Sigue lloviendo pero no es más que un te quiero camuflado y la nube hace señales al humo que se escapa de su boca, mientras el soñador llega al Nirvana y saluda al grunge de pelo rubio. Sigue lloviendo pero la ventana está mojada por dentro y no por fuera, ya que al fin y al cabo en Nueva York la lluvia y al dolor viven a una letra de distancia y aquel árbol convertido en avión acaba de derribar dos almas gemelas. Erroristas suicidas durmiendo en la calma de un fakir, matando al tiempo dándole más trabajo al gusano, mirando la cara que oculta la Luna por vergüenza de tener esa bandera clavada y aquel niño que quiere ser astronauta, acabará haciendo alunizajes y cometiendo a la cena los errores que no cometió a mediodía.