.todavía no sé
de quién es la sangre de esta colcha,
algo está cayendo y no puedo dejar de mirarlo
hay una Atlántida en el fondo de cada botella rota,
un De Niro en cada espejo
y
tú bebiendo a morro
y
tú viviendo por encargo
como llorando por alguno de los principios de Dilla,
en una de las 19 y las 500
que escuchas las 19 y las 500
y te das cuenta de que vas por la mitad.
en el punto medio entre agora y claustro
huyendo de parís como parís huyó de mí
y el diablo, espantando al diablo de su hombro
al escuchar por última vez
un tanto la quería.
(pero)
nunca he visto dejar de nevar
y
se han caído las vendas.
como siempre, ya es
demasiado tarde
y estás pagando deudas de otras
así que,
disfruta de la autopsia y olvida la salvación
o disfruta de la autopsia y olvida la salvación.
(cero)
26.3.13
Cosa (VII)
.rotos los labios por el frío o los mordiscos
aunque
nos enseñaron a dejar de morder
cuando empezase a sangrar
pero qué hacer cuando ya sangraba antes del mordisco,
cuando la cuenta atrás empezó en cero.
13.3.13
Cosa (VII)
.viajábamos por todo el mundo,
recorríamos tantas calles como hubiesen,
arriba y abajo
todas las ciudades.
y sin embargo, ojalá hubiéramos coincidido en alguna.
recorríamos tantas calles como hubiesen,
arriba y abajo
todas las ciudades.
y sin embargo, ojalá hubiéramos coincidido en alguna.
Cosa (VI)
.a veces miro al cielo y
me da miedo que no estemos solos
y
otras veces miro al cielo y
me da miedo que estemos solos.
lo mismo cuando miro al suelo.
8.3.13
Cosa (V)
.ser uno más es ser uno menos
pero al menos los que cuentan hacia atrás
conocen el final.
y el cero no está tan lejos.
7.3.13
Cosa (IV)
.ella dijo
muérete en mi boca.
como si hubiese otro sitio donde morir.
pero desde que despierta con un extraño,
yo despierto con un extraño.
29.12.12
El arte de perder. Volumen 1.
La libertad debe parecerse
a no tener nada que perder.
Y nosotros somos tan poco libres
aunque no tengamos nada que perder.
28.12.12
Escrito nosécuándo y nosédónde.
Todavía seguimos pensando que tenemos nombre
y que lo que no tiene nombre no existe,
que tenemos miedo
y no es el miedo quien nos tiene,
todavía pensamos que somos que manejamos la cometa
pero seguimos temblando.
Avisadme cuando podamos dejar de correr,
si es que algún día podremos.
Todos temblaban,
pero tú temblabas mejor que nadie.
.
24.12.12
Cosa (II)
Amor a primer knock out,
a primer miédo.
(
como si hubiera otro
)
Porque hay gente que llora,
gente a la que le brotan las lágrimas
y gente que brota de entre las lágrimas,
porque hay sombras que son sombras
y sombras que son pistas de aterrizaje,
roturas con forma de hogar
y ta gueule en su boca
suena hasta romántico.
Cuando la indiferencia se hizo algo más
y un bah dejó de ser un bah
para ser un no me quieras
con dedos cruzados
entre las lineas.
Cuando alguien te encuentra por accidente
pero sin ser accidente
y se vuelve tramo;
porque hay ámbares que parecen verdes
vistos desde ciertas brújulas
y
podemos cruzar los dedos
y mentir juntos o
loquesea
pero juntos,
o
porque
sobre nosotros
tendría que escribir el miedo,
pero bah.
23.12.12
Cosa (I)
Hagamos noche en este lugar
de sobra como para.
la despensa de.
nuestros noches polares
que no son noches
ni polares
pero hasta que la persiana caiga
o hasta que ella diga
aquí dentro es de noche.
entre las colillas en los vasos a rebosar
y no hablo de optimismo
y pendientes en el suelo que me clavo,
porque no hay dolor más bonito que,
ni risa más bonita que la suya mientras.
cabrona.
la persiana inmortal
más bonita de la habitación,
o sea,
del mundo.
Por si a alguien le interesa, ahora que el libro está acabado iré subiendo textillos que tengo por ahí atrasados, descartes del libro y cosas por el estilo. Gracias por el interés a los que han notado el abandono del blog y ya iré poniendo información cuando vaya sabiendo cosas concretas del libro.
10.5.12
Ascensor.
Así fue lo nuestro. Nos montamos por casualidad y simplemente empezamos a hablar del tiempo, del tiempo que hacia que, de quién eramos sin decirnos los nombres, de cualquier cosa sin intención de subir pero subiendo, olvidándonos del ascensor, negando que quisiésemos elevarnos pero pulsando todos los botones para que la subida tardase lo más posible, porque sabíamos que después solo podríamos bajar. O quedarnos enganchados en la nube.
22.3.12
Rojo.
Todavía es Domingo. Todavía era Invierno. La escala de grises cada vez más cerca del negro y el agua cada vez más rosa, sumergido en aquella bañera, enterrado en vida bajo cuatro centímetros de agua, sus lunares controlando las mareas y los latidos haciendo rebosar el agua. Sístole, bajamar, diástole, tsunami. Oye discutir a los vecinos por las goteras, el rojo se espesa a su alrededor y en el te odio escrito en el espejo del baño. Oye su propio eco, preguntando que qué hace y a su consciencia muriendo en lo que dura una canción del Cheb, se va reencarnando en ausencia y desde allí oye a alguien intentando abrir la puerta, aporreando y rascando la puerta con uñas rojas. Oye un "no" y oye un "por qué" pero ya no puede responder con palabras. Abre la boca, sonríe y sale una burbuja. Parece que por fin ha encontrado el pinchazo.
18.3.12
Dioptrías.
Ella se pone sus gafas y lo ve todo. Ve futuro, ve arrugas en él y sus sábanas, ve despertares bajo ellas y veranos sin necesitarlas, ve tartas de cumpleaños con velas cambiantes, caras extrañas al abrir regalos y cumpleaños felices desafinados por tenerlos menos ensayados que las nanas. Ve aquí, ve allá, ve relojes que se derriten en la carretera, salta en los charcos, deforma reflejos y rompe las luces que tiemblan en ellos, pasando por encima con su recién estrenado carnet de imaginar. Ve a sus futuros hijos, se ve valiente, se deja caer hacia atrás, sabiendo que él estará para cogerle o para enseñarle que el suelo tampoco es tan duro, que incluso dormirá en él bastantes noches, en ambos ellos. Salpican los charcos. Tararea la música que sonará el día que no se casen. Vuelve a sus seis años y está balanceándose en su pupitre, dejándole chuletas a sus niños debajo de la pata de la mesa para que no cojee. Sopla las velas. Apretón de manos. Es verano, está en la playa, se refleja en sus gafas, aparta granos de arena de su entre pierna. Aletea sus pestañas. Forma un tornado que hace temblar los charcos y a ella aquel día esperando al bus antes de conocerle. Pide un deseo con la que cae en su dedo. Se besan. Susurra el deseo. Se escapa la pestaña. Se besan. Primavera y allí sigue. Aspira humo y expira nubes, se desinfla, resopla y sigue. Ve, ve, ve, ve. Ve todo, porque ella es valiente con sus gafas, pero a veces se las quita y pasa miedo. Pasamos miedo, que suena mejor.
Such a heavenly way to die
Such a heavenly way to die
7.3.12
Huída 9 Toma 1.
Rodando.
La ves. La conoces. Idealizas. Te presentas. La oyes. Tiene la voz más aguda de lo que pensabas, pero está bien. Sonríe. Dientes bonitos pero no perfectos. Pelo corto. Uñas mal pintadas. Idealizas. Habláis. Habláis. Habláis. Solo piensas en hablar con ella. Las expectativas siguen altas. Además escribe. Joder. No lo hace mal. Joder. La lees. La relees. En su último texto habla sobre algo nuevo. Buscas tu nombre entre las líneas. Te encuentras. Te lo niegas. ¿Por qué iba a escribir sobre mí? No seas egocéntrico, va. Pero sí, era sobre mí. Escribes sobre ella. Más obviamente que ella, para que lo sepa seguro. Joder, que obvio te ha quedado. Seguro que lo lee y huye. Lo lee. No huye. Dice que le gusta. Habláis. Ya te imaginas todo el futuro. Casarse no, pero hijos... tengo que pensar nombres. Marta y Eloy. No, qué feos. Bueno da igual, ya decidirá ella si eso. Le cuentas algo sobre tu anterior chica, para ver cómo reacciona. Dice que ojalá os vuelva a ir bien, que dónde hubo fuego siempre queda nosequé. Mierda. Me quiere cómo amigo. Está siendo falsa. Falsa que eres, joder. Por lo menos arquea una ceja o muestra algún tic de celos, yo que sé. Serás zorra. Ojalá tuviese celos, pero no. Pasa de mí, le importa una mierda a quién me follo. Bueno, la veré como amiga. No pasa nada. Pero ¿para qué cojones quiero más amigas? Pasa un tiempo. Pasas de ella un tiempo. Te busca. Te busca. Recuerdas ciertas cosas. ¿Y si estaba siendo falsa? Quedáis. Hay tensión. De la buena. Le entras. Hace la cobra. Ni te enteras. Menos mal. ¿Película? Va. Tumbados. Se abraza. Te mueves. Se acerca. Te mueves. La aprietas. Te giras. Se gira. Beso. Beso. Beso. No dices te quiero para no asustarla, pero joder, la quieres. De la mano. Caras de tontos. Besos por la ciudad. La ciudad parece París. Viva París. Llamadas que duran toda la noche con te quieros que se caen de la boca. Se hacen cortas. Ñoñeo. Ni te reconoces a ti mismo. Regalitos. Amor puro. Mariposas en el estomago. Despertar y dormir pensando en ella. Pero nada serio eh. Está claro por las dos partes. Clarísimo. Esta vez quizá no haya que huir. Todo bien. Todo bien. Todo bien.
Mal. Todo mal. Fatal. Demasiada calma. Me aburro. Me aburres. Aparecen los primeros defectos. Recuerdas por qué huiste otras veces. A la mierda las expectativas. Quiero quedar. No, hoy no me apetece. Ah, muy bien eh. Parece que haya que hacer las cosas por obligación, coño. No, si no quieres, pues nada. Vale. Te cansas. Por qué no me llamaste ayer. No me agobies, anda. Quiere tener algo más. Pregunta que hacia dónde va todo esto. Hacia mal sitio si sigues así. No es como la idealizaste. Intentas cambiarla. No cambia. Intenta cambiarte. ¿Qué coño intenta? No voy a cambiar por ella. Llamadas de 5 minutos con te quiero automático al final. Se hacen eternas. Hay tensión. De la mala. Celos irracionales. Putos celos. Ojalá no hubiese celos. Discusión. Te grita con su mierda de voz aguda. Gilipollas. Puta. Imbécil. Zorra. Vete con tus amiguitas. Reconciliación. Polvo de. Unos días bien. Más discusión. Drama. Discusión por toda la ciudad. Peleas en baños. Droga. Borracheras. Gritos. Reproches. Cada uno por su lado. Conoces a otra mientras. Volvéis. Nota algo. Celos con razón. Putos celos. Déjame en paz. ¿Qué te tiene que importar a ti a quién me follo? Mierda de París. Piensas en la otra. Sueñas con la otra. Idealizas a la otra. Piensas en la otra cuándo estás con ella. Las comparas. Comparaciones. Odiosas. Inevitables. Ella se convierte en la otra. Escribes sobre la nueva. Qué tiene ella que no tenga yo. Todo. Te lías con la otra. Total no tienes nada serio. Si lo tienes, coño. Se entera. Lo siento. Joder. Lo siento. No pretendía hacerte daño. Te quiero pero. No te merezco. No eres tú. Pero yo te quiero. No lo hagas más difícil. Huida. Te echo de menos. Adiós.
La ves. La conoces. Idealizas. Te presentas. La oyes. Tiene la voz más aguda de lo que pensabas, pero está bien. Sonríe. Dientes bonitos pero no perfectos. Pelo corto. Uñas mal pintadas. Idealizas. Habláis. Habláis. Habláis. Solo piensas en hablar con ella. Las expectativas siguen altas. Además escribe. Joder. No lo hace mal. Joder. La lees. La relees. En su último texto habla sobre algo nuevo. Buscas tu nombre entre las líneas. Te encuentras. Te lo niegas. ¿Por qué iba a escribir sobre mí? No seas egocéntrico, va. Pero sí, era sobre mí. Escribes sobre ella. Más obviamente que ella, para que lo sepa seguro. Joder, que obvio te ha quedado. Seguro que lo lee y huye. Lo lee. No huye. Dice que le gusta. Habláis. Ya te imaginas todo el futuro. Casarse no, pero hijos... tengo que pensar nombres. Marta y Eloy. No, qué feos. Bueno da igual, ya decidirá ella si eso. Le cuentas algo sobre tu anterior chica, para ver cómo reacciona. Dice que ojalá os vuelva a ir bien, que dónde hubo fuego siempre queda nosequé. Mierda. Me quiere cómo amigo. Está siendo falsa. Falsa que eres, joder. Por lo menos arquea una ceja o muestra algún tic de celos, yo que sé. Serás zorra. Ojalá tuviese celos, pero no. Pasa de mí, le importa una mierda a quién me follo. Bueno, la veré como amiga. No pasa nada. Pero ¿para qué cojones quiero más amigas? Pasa un tiempo. Pasas de ella un tiempo. Te busca. Te busca. Recuerdas ciertas cosas. ¿Y si estaba siendo falsa? Quedáis. Hay tensión. De la buena. Le entras. Hace la cobra. Ni te enteras. Menos mal. ¿Película? Va. Tumbados. Se abraza. Te mueves. Se acerca. Te mueves. La aprietas. Te giras. Se gira. Beso. Beso. Beso. No dices te quiero para no asustarla, pero joder, la quieres. De la mano. Caras de tontos. Besos por la ciudad. La ciudad parece París. Viva París. Llamadas que duran toda la noche con te quieros que se caen de la boca. Se hacen cortas. Ñoñeo. Ni te reconoces a ti mismo. Regalitos. Amor puro. Mariposas en el estomago. Despertar y dormir pensando en ella. Pero nada serio eh. Está claro por las dos partes. Clarísimo. Esta vez quizá no haya que huir. Todo bien. Todo bien. Todo bien.
Mal. Todo mal. Fatal. Demasiada calma. Me aburro. Me aburres. Aparecen los primeros defectos. Recuerdas por qué huiste otras veces. A la mierda las expectativas. Quiero quedar. No, hoy no me apetece. Ah, muy bien eh. Parece que haya que hacer las cosas por obligación, coño. No, si no quieres, pues nada. Vale. Te cansas. Por qué no me llamaste ayer. No me agobies, anda. Quiere tener algo más. Pregunta que hacia dónde va todo esto. Hacia mal sitio si sigues así. No es como la idealizaste. Intentas cambiarla. No cambia. Intenta cambiarte. ¿Qué coño intenta? No voy a cambiar por ella. Llamadas de 5 minutos con te quiero automático al final. Se hacen eternas. Hay tensión. De la mala. Celos irracionales. Putos celos. Ojalá no hubiese celos. Discusión. Te grita con su mierda de voz aguda. Gilipollas. Puta. Imbécil. Zorra. Vete con tus amiguitas. Reconciliación. Polvo de. Unos días bien. Más discusión. Drama. Discusión por toda la ciudad. Peleas en baños. Droga. Borracheras. Gritos. Reproches. Cada uno por su lado. Conoces a otra mientras. Volvéis. Nota algo. Celos con razón. Putos celos. Déjame en paz. ¿Qué te tiene que importar a ti a quién me follo? Mierda de París. Piensas en la otra. Sueñas con la otra. Idealizas a la otra. Piensas en la otra cuándo estás con ella. Las comparas. Comparaciones. Odiosas. Inevitables. Ella se convierte en la otra. Escribes sobre la nueva. Qué tiene ella que no tenga yo. Todo. Te lías con la otra. Total no tienes nada serio. Si lo tienes, coño. Se entera. Lo siento. Joder. Lo siento. No pretendía hacerte daño. Te quiero pero. No te merezco. No eres tú. Pero yo te quiero. No lo hagas más difícil. Huida. Te echo de menos. Adiós.
4.3.12
Marzo.
Insomnio se ha ido pero seguimos despiertos. Las iniciales se entrelazan en las cicatrices del antebrazo, la bañera medio llena de rojo desde aquel catorce, se refleja en mi cara como un Narciso en viceversa asustado de su reflejo, buscando en el fondo una razón para seguir mirando. Flotan botellas medio vacías con mensajes mezclados, en blanco y en color, de una y otra. Expectativa y Decepción o Soledad y Compañía, todas se han ido y solo queda Decisión, que esta noche quiere ponerse encima y por una vez ser ella la que me tome a mí, aunque yo nunca le deje y acabe follando con Sherezade, aumentando la lista de cosas que hacer para alargar la última noche, escuchando solamente susurros entre el ruido, a ritmo de empatía, echando a Prudencia de la cama, bailando tangos hasta el fin del mundo. De nuestro mundo. O hasta Abril.
28.2.12
Invierno.
Yo no te echo de menos pero. La cama está fría, Coruña está fría y no sabes lo pesadas que se ponen por la noche preguntando que cuándo vienes. Las toallas se niegan a secarme a mí solo, el espejo del baño dice que estoy más feo desde que tú no haces el tonto desnuda a mi lado y el ventanal del salón echa de menos tus miradas. Las puertas no pueden vivir un segundo más sin tus portazos, mi espalda se ha acostumbrado a tus uñas y los gatos que no tengo maúllan por la noche a los gatos que tú no tienes. La estantería echa de menos tus libros y mis libros a tus prólogos. Las pelusas de debajo de la cama piden ver pies con uñas pintadas de vez en cuándo y las humedades del techo se sienten solas al ser las únicas que se producen. Este hueco de mi lado tiene tu forma y tu nombre, la almohada te nombra y las sábanas que te gustan todavía se ponen tu perfume en noches especiales. En noches como ésta, que coruña está fría, su cama está fría, Coruña se queja y nos pide que volvamos con la pólvora.
Pero yo no te echo de menos.
Pero yo no te echo de menos.
24.2.12
Todos los caminos llevan a Ítaca.
Los muelles de la cama sonaban como grillos de conciencia. No botabas como ella, ni decías joder en el mismo tono, ni manejabas el arte de introducir suspiros entre respiraciones entrecortadas. Había cortes de cobertura, tú tan cerca y tan lejos, ella tan lejos y parecía que era la que estaba allí encima de mí entrando y saliendo, aunque sin salir nunca del todo en realidad. Podía ver su forma de recogerse el pelo, que no era la tuya, su sonrisa dibujada encima de tu cara, sin encajar ni un solo diente en la ecuación, podía ver su forma de mirar hacia arriba desde el suelo, sonreír y seguir, aunque tú mantuvieses los ojos cerrados todo el tiempo. Pinté de marrones tus azules mediocres, metí los dedos en el pelo en busca de rizos ausentes, porque no hacía más que respirar ausencia, su ausencia estaba en el aire, podía ver sus susurros en tus gritos, podía verla en cualquiera de tus vacíos aunque tú te empeñases en intentar llenarlos.
Al dormir, ni roncaste ni me diste calor excesivo, ni vueltas en la cama, ni pies fríos en las piernas para calentarte con puro egoísmo, tanta falta de imperfección me daba ganas de vomitar, hubiese pagado porque se te hubiese escapado un pedo, un eructo, un arrebato de irte en medio del polvo, un reírte de mi cara al correrme, un algo que te hiciese odiarte por un solo momento para que te pudiese amar en cualquier otro. A la mañana trajiste el desayuno a la cama y eso ya no lo pude soportar; quién eras tú para cocinar bien, sin tener que temer por el estado de mi cocina cada vez que la pisases, quién eras tú para no ponerle orégano a ese sandwich, quién eras tú para tener buen aliento recién despierta, quién eras tú para llenar de migas su cama, que no es mía ni de nadie más porque ninguna ha podido sobrevivir todavía a la comparación con la chica imperfecta de la decepción a primera vista. ¿Quién eras tú? No tengo ni idea, pero sí sé quién no eras y con eso me sirve.
23.2.12
Ítaca en llamas.
En el laberinto. Tú por un lado y yo por el otro. Por si no fuera lo bastante complicado con uno solo buscando y el otro en el centro. El centro cambiando de sitio a cada segundo. Ya no dos Penélopes, ahora dos Ulises. Los caminos cambiando cada día y las brújulas que indican nuestro camino al norte averiadas por vivir en un continuo Coruña. En las antípodas. Tú por un lado y yo por el otro. Escavando cada día nuestra parte de tierra con cucharilla de plata por no querer ensuciarnos las manos con la pala pero sin querer encontrarnos para no morir abrasados en el centro de la tierra. En un continuo buscar para no encontrar, como todo lo contrario que nosotros hacemos, porque en realidad nacimos en el centro e intentamos escavar para volver a encontrarnos en un lugar en el que el calor no nos mate, sucios de tierra hasta las orejas. Imperfectos pero factibles. Quizá moriríamos sin calor. Quizá nuestro sitio es el centro.
"Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos a encontrarnos"
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